domingo 22 de octubre de 2006

Periodismo y Chacota

Periodismo y Chacota...

[Respecto a la libertad de información y la libertad humana]

Finalmente, el tema del hijo espurio de Alan García Pérez[1] ha tenido reacciones mediáticas ambivalentes y cobertura limitada a algunos blogs y uno que otro diario local. La noticia no ha sido muy tomada en cuenta por la prensa, lo cual hasta el momento se mantiene como debiese.

¿“Como debiese”? Aunque sea controversial me parece que sí, pues el tema está dentro del campo de conflicto entre “Conocer vs No Conocer” la vida privada de las personas públicas. El tema es difícil. A muchas personas les hubiese encantado ver como “revienta” este asunto. Como empiezan los señalamientos, las comparaciones y demás etcéteras escandalosos, faranduleros.

Ubiquémonos para aclarar conceptos y opiniones: Alan García no es santo de mi devoción, no voté por él y me parece que el concepto de los miles y miles de peruanos que premiaron su trágico primer gobierno “dándole una nueva oportunidad” está errado, al menos parcialmente. Tal vez no se equivoque de nuevo –económicamente dudo que vuelva a cometer precisamente los mismos errores de fórmula y teoría- o tal vez ya se esté equivocando –nadie jamás podrá negar que se sigue viendo y repitiendo el fenómeno de “apoyar” a los partidarios con unos cuantos –muchos- puestos públicos, aunque este derroche de conveniencia, parcialidad y solidaridad se vea en todo gobierno-.

Lo anteriormente expresado es parte de la política, parte de las cosas que debe saber el ciudadano y de las cuáles opine. Si hay problemas internos, nepotismo, luchas de poderes e intereses, si hay malversación de fondos o elementos corruptos en nuestras instituciones gubernamentales, o bien si las cosas están “de mil maravillas” –utópicamente- eso es lo que nos debe importar, lo que nuestros periodistas deben informar, pero ¿Influye mucho el hecho de que García tenga un hijo fuera del matrimonio? ¿Nos afecta políticamente? ¿Nos afecta económicamente? ¿Nos afecta socialmente? ¿Nos afecta de algún modo?...

Como han dejado entrever algunos entendidos el tema era un “secreto a voces”, algo bastante conocido y que incluso estaba siendo investigado por algunos otros periodistas, con el obvio fin de darlo a conocer. Personalmente creo que la intención de Hildebrandt al “soltar” el comentario tal vez fue aguarle la ¿primicia? a algún otro periodista, dejando en claro que el tema es por demás conocido y no es primicia ni aquí ni en Frecuencia Latina, ni en la Conchinchina -lugar donde no hay nada de nada-. O tal vez la ligera intención de darle un pequeño arañazo al ego del mandatario, que tampoco es santo de su devoción. Sea cual haya sido su real objetivo, la verdad, aún dudo que haya habido afán alguno de farandulear el tema.

Y es que el objetivo de hacer leña de un tema tan delicado, compromete a un menor de edad –inocente de toda culpa, ¡entiéndanlo!- y sólo se apoya en fines “politiqueros” no políticos. Detrás de quienes quieren ver el tema hecho un capítulo nuevo de un programa al estilo “Magaly TV”, existen sólo intereses turbios, buscar hacerle apanado al actual presidente a costa de lo que sea. Repito la pregunta ¿Políticamente, nos afecta el tema en cuestión?...

Y si desean hacerle apanado, ¿por qué mejor no hablan de lo que está política, social o económicamente incorrecto? Es decir, de lo que en realidad afecta a todos los peruanos como una nación.

Mi opinión al respecto de las “vidas privadas” de nuestras autoridades es bastante sencilla: mientras estas vidas no trastornen, irrumpan o violen la libertad y los derechos de los demás como seres humanos y ciudadanos del país, lo que hagan o dejen de hacer no incumbe al resto. Simplificando: si se descubre que por ejemplo, la autoridad cuestionada tiene vínculos con el narcotráfico, o es un sucio y desgraciado pederasta -disculpen el pleonasmo-, o que desfalca concienzudamente las arcas de la institución para la que se debe, o bien que mantiene ilegítimo a un hijo negándole reconocerlo, pues estamos frente a casos contundentes en los que el representante público ultraja (y se caga) en la libertad y derechos de los demás.

Obviamente esos no serían los únicos ejemplos, claro está.

Ahora, ¿Se ha llegado a probar que García Pérez no cumple con su responsabilidad de padre? ¿Alguien tiene los documentos de juicios de alimentos o similares? ¿Maltrato familiar tal vez? ¿Alguien tiene algo que pueda llevar este tema a ser un ítem público, un asunto de interés nacional, un secreto que deba saberse porque el presidente irrumpe contra la libertad y derechos de alguien más?

Si es así, sea bienvenida la cobertura por los medios –pero siempre respetando a los que en medio del problema están-, porque esas cosas se deben denunciar (como bien se hizo al principio del caso Zaraí Toledo, no al final que terminó siendo un espectáculo chicha del montón, un cargamontón, un exceso de chacota…)

Si no, ¿merece este tema seguir siendo obligado a tomarse en cuenta?

Esa es mi humilde opinión, ahora, respecto a lo necesario o no de la campaña de vacunación, si hay malversación y favoritismo, si el gobierno está manejando bien sus recursos, etc. Eso sí debe seguir siendo investigado, todo ello será tema de otro capítulo, uno que el Perú sí debe y merece conocer.



(Poco estrictas) Notas al pie

[1]Tema incidentalmente “mencionado-revelado” en un artículo reciente de César Hildebrandt

(Imagen: "Alan García" ¿Les indica algo más esa paloma? tomada de www.elmundo.es)

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